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Gobierno general
En el marco del XXVI Capítulo General del Instituto de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, celebrado en Los Molinos bajo el lema «Un solo corazón para la misión», las hermanas capitulares eligieron al nuevo Gobierno General que animará la vida y la misión del Instituto durante el período 2026–2030.
Este servicio, vivido desde la comunión, la cercanía y la corresponsabilidad, estará orientado a cuidar la unidad del Instituto, acompañar a las comunidades, fortalecer la vida fraterna e impulsar la misión compartida de toda la Familia Janeriana.
Superiora General
Madre Verónica María Mejía
Consejo General 2026–2030
Hna. Romina Laudren
Vicaria General y Primera Consejera General
Hna. Vanessa Duria Monge
Segunda Consejera General
Hna. Ana María Mora Collantes de Terán
Tercera Consejera General
Hna. María Fernanda Fusco
Cuarta Consejera General
Las hermanas elegidas reciben esta misión con disponibilidad y esperanza, acompañadas por la oración de toda la Familia Janeriana. Juntas buscarán promover la comunión, el discernimiento compartido y la corresponsabilidad, para que el carisma de Ana María Janer continúe siendo fuente de esperanza, servicio y vida allí donde la misión lo necesita.
VERÓNICA MARÍA MEJÍA
Superiora General
Me llamo Verónica María Mejía. Nací y crecí en Laguna Larga, provincia de Córdoba, un pueblo que fue para mí escuela de vida y lugar de profundas raíces. Allí, desde pequeña y hasta mi ingreso a la Vida Religiosa, fui creciendo en un ambiente en el que los valores familiares, la cercanía entre los vecinos y el sentido de comunidad tenían un lugar muy importante.
La pertenencia a la comunidad parroquial y a sus movimientos, la participación en la catequesis de los barrios, la vida de los clubes, el aprendizaje de la danza folclórica y latinoamericana, los amigos y la experiencia de un colegio secundario con un ambiente familiar y de mucho cuidado fueron configurando mi manera de mirar la vida, de relacionarme con los demás y de descubrir quién estaba llamada a ser. En medio de aquella realidad sencilla y fecunda, fue naciendo en mí la pregunta por la vocación y el deseo de una consagración plena al Señor. Recuerdo aquella experiencia con profunda gratitud: descubrir que Dios me llamaba fue motivo de mucha alegría y, al mismo tiempo, me dio la fortaleza para responderle.
A lo largo de los años, mi experiencia de comunidad y de misión se ha ido enriqueciendo de múltiples maneras. No podría señalar una única experiencia como la más significativa, porque de cada comunidad, de cada misión y de cada hermana he recibido algo que ha contribuido a mi camino. Sin embargo, hay una certeza que se ha ido haciendo cada vez más fuerte en mí: cuando una comunidad comparte la vida y la misión y pone verdaderamente a Jesús en el centro, todo adquiere un sentido nuevo. Allí las dificultades pueden ser asumidas con mayor esperanza, los dones de cada una encuentran su lugar y se experimenta la alegría de pertenecer a una comunidad que puede ser significativa allí donde está presente.
Formar parte de la familia janeriana es, para mí, parte esencial de mi identidad. No me imagino de otra manera que siendo lo que soy: una mujer consagrada al Señor, llamada a servir a los más vulnerables desde el carisma que recibimos de la Madre Ana María Janer. Este carisma ha ido dando forma a mi manera de comprender la vida, la fraternidad y la misión.
En estos últimos años he contemplado con alegría cómo la familia janeriana se ha ido ampliando y cómo tantos laicos han encontrado en ella un lugar desde el cual compartir el carisma, la espiritualidad y la misión. Esta realidad constituye para mí un don y, al mismo tiempo, una responsabilidad: estamos llamadas a acogerla, acompañarla, fortalecerla y ayudarla a crecer, reconociendo que el carisma recibido puede seguir dando frutos nuevos cuando es vivido y compartido por muchos.
Hoy, el aspecto del carisma que de manera especial inspira mi modo de amar y servir es la acogida. La Madre Ana María nos enseñó a abrir las puertas y el corazón, a recibir a todos sin despreciar a nadie, especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. Siento que, en este tiempo de mi vida, el Señor me invita a ensanchar aún más el espacio de mi corazón, para que en él puedan caber todas las hermanas, todos los laicos, todas las personas que el camino ponga delante de mí. Todas, todos, todos.
Entiendo el servicio que hoy se me confía como una llamada a caminar junto al Instituto y junto a toda la familia carismática, procurando ser hermana de todos y para todos. Lo vivo como una nueva oportunidad para poner la vida al servicio, para escuchar, acompañar, discernir y animar. Deseo aportar vida, continuar y fortalecer los procesos que ya se han iniciado y, con la confianza puesta en el Señor, abrir también nuevos caminos que ayuden a nuestras hermanas a vivir su consagración con alegría, libertad y gozo.
Sueño con comunidades janerianas vivas, sencillas y significativas en cada presencia y en cada obra. Comunidades en las que se comparta la vida con autenticidad, se cuide la fraternidad, se alimente la espiritualidad y se viva la misión como una verdadera respuesta al amor de Dios. Comunidades abiertas y acogedoras, en las que crezca el sentido de pertenencia y en las que los más vulnerables encuentren un lugar donde sean recibidos, escuchados, valorados y acompañados.
Hace algunos años, una experiencia fuerte de enfermedad que me tocó vivir me llevó a experimentar de una manera nueva la presencia de Dios. En medio de aquella situación se hizo profundamente cierta en mí esta certeza: «Estoy en las manos del Bello y Buen Pastor». Con el tiempo, estas palabras se han convertido para mí en principio y fundamento, en una manera de comprender mi vida y de caminar confiada aun cuando no tenga todas las respuestas.
Hoy, al asumir este servicio de animación en el Instituto, vuelvo a sentirme en esas mismas manos. Las manos del Bello y Buen Pastor que me han sostenido, acompañado y guiado hasta aquí. No sé todo lo que traerá este nuevo camino, pero sí sé en quién he puesto mi confianza. Por eso quiero asumir este servicio desde la humildad, la disponibilidad y la esperanza, confiando plenamente en Él.
Me pongo nuevamente en sus manos y en las manos de la comunidad. Deseo caminar con todos, aprender de todos y servir a todos, buscando que nuestra vida consagrada siga siendo una respuesta alegre al amor recibido y que, allí donde estemos, podamos hacer visible el rostro acogedor, misericordioso y cercano de Jesús, al estilo de la Madre Ana María Janer.
ROMINA LAUDREN
Vicaria General y Primera Consejera General
Soy Romina, nací en Buenos Aires, Argentina. Valoro la vida, los encuentros, la fraternidad. Disfruto de anunciar el amor de Jesús con la palabra y con la vida.
Descubrí mi vocación en mi adolescencia cuando teniéndolo todo, algo me faltaba. La Parroquia, los grupos, la escuela, la vida juvenil eclesial de mi diócesis me ayudaron a encontrar respuestas y fueron pilares en mi vida.
Aprendí el valor de la comunidad particularmente en el juniorado, con mis hermanas y desde ese momento ha sido un desafío apostar por la comunidad que es tal cuando la construimos cada día.
Anunciar a Jesús, su amor misericordioso que salva, que sana, es lo que quiero hacer todo el tiempo que el Señor me regale.
Desde los 6 años formo parte de la Familia Janeriana, toda la vida. He visto cómo hemos ido creciendo juntos en el ser familia y deseo que podamos seguir haciéndolo en este tiempo hermoso de nuestra historia.
Quiero ser madre y hermana, como Ana María, sirviendo a los que el Señor pone en mi camino, comprometida con el bien de mis hermanos.
En este servicio que se me ha confiado dentro del Gobierno General espero que podamos caminar juntas, juntos, ayudándonos a vivir esta misión en sinodalidad, contando con todos y dándoles lugar a todos.
¡Sueño que vivamos con alegría el Evangelio hoy! Muchas veces, ante situaciones difíciles me encuentro diciéndo en mi interior: Por Vos Señor, y por tu Reino. Me inspira y me orienta volver a lo que es el norte y el sentido de mi vida.
VANNESA DURIA MONGE
Segunda Consejera General
VERÓNICA MEJÍA
Vicaria General y Consejera General
(Región Vall D'Ora)
Soy Verónica María Mejía, nací en Córdoba (Argentina) y viví en Laguna Larga, una localidad ubicada a 60Km de la capital de la provincia. Crecí en un ambiente de pueblo y de familia muy cercana a mis vecinos y conocidos del colegio y de la parroquia.
Podría decir que mis aficiones son la danza, el teatro y la docencia. En algún momento de mi experiencia pastoral pude conjugar las tres cosas… ¡Realmente bello!
Para mí, ser hermana de la Sagrada Familia de Urgell es un privilegio y al mismo tiempo un compromiso.
Debido a que mi experiencia vocacional no surge en ninguna obra del Instituto, sino que es fruto de mi pertenencia a la parroquia de mi pueblo, la opción por la familia janeriana fue “a través de muchas mediaciones” y es aquí donde veo el privilegio… podría no haber conocido a la Sagrada Familia, podría haber ido a otras congregaciones… pero el Señor y la Madre me eligieron para que sea parte de esta familia en la Iglesia, en Latinoamérica y ¡en el mundo entero! ¡Por eso me siento privilegiada! Hoy el carisma janeriano es parte de mi identidad y esto es puro don del Señor.
Y es un compromiso porque esta identidad hay que cultivarla, cada día, con gozo, con entrega, con alegría, para poder ver a Jesús en cada hermano, en cada persona con la que me vinculo a diario… hasta el sacrificio, hasta la salida de mi misma, dentro de mi pobreza y pequeñez, con fe y con esperanza.
Elijo destacar de la vida de la madre Ana María, sus años en la Valld’ora… porque esta es la delegación a la que debo servir y también porque esos años de la vida de la Madre me impactan mucho… impacta la entrega, el esfuerzo físico realizado en esa geografía, la salida de sí misma, la búsqueda del bien ajeno, la convivencia con el dolor, con las heridas del cuerpo y del alma y con la muerte; me impacta también que tuvo en ese tiempo que sufrir la pérdida de una hermana más joven…
Admiro su capacidad de ser madre para todos sin importar lo que piensen o de qué bando eran.
Le pido al Señor que nos conceda a todos los janerianos del mundo la gracia de crecer en el gozo de ser hijos de la Madre Ana María y que se vaya ampliando nuestro corazón para que nuestra caridad hecha servicio no tenga fronteras.
ANA MARÍA MORA COLLANTES DE TERÁN
Tercera Consejera General
Me llamo Ana María Mora Collantes de Terán. Soy de Sevilla, España. Me considero una persona agradable, buena, con fe, disponible,... Disfruto organizando cosas, espacios, conversando con una persona, ayudando a los demás, me encantan los paisajes.
Me gusta pasear, conocer lugares, escuchar a la gente, la alegría y trabajar con otros.
Soy exalumna del colegio Sagrada Familia de Sevilla. Cuando tenía 15-16 años una religiosa, M Nieves García, me invitó a un retiro vocacional y desde ahí me fui planteando mi camino. Era catequista en mi parroquia y me gustaba que los niños y jóvenes descubrieran y conocieran a Jesús. Seguí yendo a retiros y ahí conocí a otra religiosa Rosario Balasch que me acompañó en mi proceso vocacional.
Todas las comunidades y misiones han dejado una huella en mi vida religiosa. Destacaría mi misión en México, por ser diferente a lo que había realizado antes, dar clases y pastoral en colegios. Ha sido un momento de crecimiento personal y misionera. Tanto la comunidad como las personas con las que me relacionaba me ayudaron a acercarme más a Dios y a fortalecer mi fe.
El poder compartir con los laicos nuestra vida y carisma lo considero una riqueza, una respuesta al Espíritu que nos llama a compartir nuestro carisma con los laicos, un abrirnos a otras realidades vivencias, a otras formas de vivir el carisma que enriquece lo que Ana María Janer nos legó y como ella lo concibió ya en su tiempo, abierto a las necesidades de los tiempos y de las circunstancias.
Descubro en Ana María esa apertura ante cualquier necesidad e intento actuar con la humildad con la que ella vivía, disponible y ayudando a todos.
“Cuidaré de ellos como una madre cariñosa”. Me gusta que la gente se sientan a gusto, que no sufran, que estén bien, y cuidar a los niños y adolescentes.
El servicio que se me ha confiado dentro del Gobierno General lo entiendo como la misma palabra dice, un servicio, para las hermanas, para la congregación, para la Familia Jnaeriana. Quisiera aportar mi forma de ser, mi escucha, mi ayuda a todos los que lo necesiten, mis conocimientos y mi trabajo en equipo.
Sueño con una familia unida, en la que vivamos el carisma de Ana María Janer con el amor, fe y servicio que ella vivió. Una familia donde todos nos sintamos acogidos, valorados y acompañados, especialmente los más necesitados.
Que como familia podamos realizar nuestra misión en los pequeños gestos cotidianos: educando con ternura y firmeza, confiando en Dios en medio de las dificultades, construyendo relaciones respetuosas y fraternas, sirviendo con la alegría y sencillez y siendo signos de esperanza en la comunidad y en la sociedad.
De joven, me llenaba mucho y era mi leitmotiv “Daré a Dios mi libertad”. Con el tiempo y la experiencia de la vida, fundamenta mi experiencia la frase de Ana María: “Solo falta confianza y oración”. Es lo que me une a Jesús y el verdadero motor de todo lo que hago.
En cuanto a la cita bíblica que me ilumina es “No temas”, “Confía”.
MARÍA FERNANDA FUSCO
Cuarta Consejera General
Soy María Fernanda Fusco. Nací en Buenos Aires (Argentina), el 26 de septiembre de 1970. Soy una persona sensible, cercana, que se conmueve ante el dolor y la injusticia. Valoro la vida y la diversidad de dones que Dios concede al ser humano.
Conocí a Jesús en el seno familiar y desde pequeña fui formada en los valores cristianos. Recuerdo con alegría los encuentros en los que compartíamos la fe y la fraternidad con un grupo de familias junto a los Misioneros de la Consolata.
Mi vocación nació en la adolescencia. Soy ex alumna del Instituto Ana María Janer. Mi experiencia de grupo en la Parroquia San José de Flores y lo vivido en la escuela secundaria, fueron marcando profundamente mi vida hasta el punto de preguntarme cuál era la voluntad de Dios para mí. A partir de allí, comenzó un camino de búsqueda y discernimiento que, después de un largo camino recorrido, me llevaron a descubrir con gozo que el Señor me quería toda para sí y me llamaba a entregarme a todos mis hermanos como Hermana de la Sagrada Familia de Urgell.
En la Familia Janeriana encontré “mi lugar en el mundo”, “mi familia”. Encontré mi modo de AMAR y SERVIR. Compartir la misión con mis Hermanas y con los Laicos es una riqueza. Intentamos, desde nuestro carisma, seguir a Jesucristo tras las huellas de nuestra fundadora, Ana María Janer. Juntos, complementándonos y enriqueciéndonos mutuamente, procuramos construir el Reino de Dios, en lo pequeño de cada día.
El nuevo servicio que se me ha confiado lo entiendo como una nueva misión dentro de nuestra Familia. Deseo seguir siendo “madre y hermana” en la misión encomendada.
Sueño que juntos, como Familia Janeriana, podamos ser signo del amor, la ternura y la misericordia de Dios en medio de la humanidad sufriente y herida. Deseo que, como Ana María Janer, podamos ser bálsamo para los más necesitados.
Una cita bíblica que siempre me acompaña es “Señor, Tú lo sabes todo, sabes que te amo…” (Jn. 21. 17) Para mí esa frase conjuga el amor sincero que Pedro profesaba por el Señor y el reconocimiento de su debilidad. Me siento identificada con esa confesión de Pedro y reconozco como gracia que Jesús, ha sido, y es mi fortaleza y obra siempre desde “mi pobreza y debilidad”.
Mi vida y misión son obra de Dios. “Te doy gracias Señor por tu amor, no abandones la obra de tus manos” (S 137).
Equipos generales para los diversos ámbitos de la vida y misión de la Familia Janeriana (2022-2026)
SECRETARÍA PARA LA COMUNICACIÓN
MISIÓN:
En la comunicación de la BUENA NOTICIA, nuestra misión es estar al SERVICIO de la VIDA y de la FRATERNIDAD.
Una Vida comprometida con los más débiles y enfocada en hacer de nuestro mundo, un hogar más solidario y fraterno donde TODOS tengan VIDA EN ABUNDANCIA.
Una Fraternidad, más allá de las fronteras que hermana y favorece la cultura del encuentro convirtiéndose en instrumento de comunión para toda la Familia Janeriana y misionera en el continente digital a través de los medios de comunicación.
INTEGRANTES:
1. Viviana Lucero - Coordinadora (Córdoba)
2. Guadalupe Huerta Herrejón (Madrid)
3. Nuria Nieto (Viladecans)
EQUIPO GENERAL DE PASTORAL SOCIAL y MISIONERA
MISIÓN:
El bien social y comunitario está en la entraña de la voluntad de Dios que nos ha hecho sus hijos y convertido en hermanos de todos.
Teniendo en cuenta esta premisa, buscamos promover la actitud de servicio y solidaridad en todas las comunidades y centros, de modo que podamos sensibilizarnos con las problemáticas actuales de injusticia que sufren nuestros hermanos más pobres, y podamos dar respuestas.
INTEGRANTES:
1. Lourdes Romero Caso – Coordinadora (Bogotá)
2. María Verónica Derosa (Cosquín)
3. Camila Andrea Lovallo (Copiapó)
4. Cristina Masamunt Feliu (Lérida)
5. Ana Claudia Lessio (Córdoba)
6. Ana Mora Collantes de Terán (Equipo de Titularidad, Utrera)
7. Adriana Leporino (Aldo Bonzi)
8. Cyntia Arréllaga (San Lorenzo)
9. Diana Morales Heras (Vallecas)
10. César García Bernardo (Santa Coloma)
11. Cecilia Rodríguez Soria (Buenos Aires)
12. Sabrina Martin (Bogotá)
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Teniendo en cuenta esta premisa, el equipo general de pastoral social y misionera busca promover la actitud de servicio y solidaridad en todas las comunidades y centros, de modo que podamos sensibilizarnos con las problemáticas actuales de injusticia que sufren nuestros hermanos más pobres, y podamos dar respuestas.
Promovemos la formación de nuestros niños y jóvenes en el servicio desinteresado y la solidaridad, de modo que se involucren en su entorno, y estén dispuestos a tender una mano a los que más lo necesitan. Alentamos y organizamos también los voluntariados janerianos, como experiencias fuertes de donación y entrega del propio tiempo y de los dones personales al servicio de los más pobres y vulnerables.
Asimismo, forma parte de la misión de este equipo general, alentar, promover, acompañar y organizar las misiones de la Familia Janeriana, llamadas MISIÓN CARIDAD SIN FRONTERAS. Y también impulsar el espíritu misionero en todos nuestros centros y comunidades, de modo que nuestros niños y jóvenes sean ardientes anunciadores de la Buena Nueva de Jesús, llevando la luz del Evangelio a los lugares dónde aún no brilla esa luz.
EQUIPO GENERAL DE PASTORAL DE NIÑOS Y JÓVENES
MISIÓN:
La misión es acompañar la pastoral de nuestra familia janeriana dando respuesta a las acciones pastorales, surgidas del XXV Capítulo General.
INTEGRANTES:
1. Vanessa Duria Monge – Coordinadora (Equipo de Titularidad, Santa Coloma)
2. Manuel Aguilar (Utrera)
3. Celia Contreras Vedia (Viña del Mar)
4. Luciana García (Copiapó)
5. Dora Lilia Carrillo Rodríguez (Bello)
6. Rosi Morales Rosas (L’Hospitalet)
7. Iraís Reyes Rocha (San Lorenzo)
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Es desde esa opción que el Equipo General de Pastoral de Niños y Jóvenes tiene como misión trabajar y dar respuesta a las acciones pastorales, surgidas del XXV Capítulo General, que se concretan en las siguientes prioridades:
Trabajo de las líneas fuerza del XXV Capítulo General, transformándolas en lemas pastorales del cuatrienio.
Reimpulsar los grupos janerianos o AMJ:
- Valoración del funcionamiento de los grupos en las diferentes obras y realidades.
- Revisión de los materiales que han ido funcionando hasta el momento.
Desarrollar la formación de líderes juveniles. Generar un plan de formación.
Favorecer la reflexión y elaboración de un proyecto de pastoral juvenil en clave vocacional.
- Convocar a jóvenes para la elaboración de este proyecto.
Realizar encuentros de jóvenes a nivel local, regional y general.
EQUIPO GENERAL DE PASTORAL EDUCATIVA
MISIÓN:
La misión de este equipo es animar en las diversas regiones la Pastoral Educativa, para que todos nuestros centros puedan ser cada vez más fieles al legado de Ana Maria y sus estudiantes se proyecten hacia el hoy y el futuro como ciudadanos del mundo, fraternos, sin fronteras, constructores y transformadores de su realidad.
INTEGRANTES:
1. Verónica Mejía – Coordinadora (Córdoba)
2. Neus Albós Rocafort (Equipo de Titularidad, Viladecans)
3. Angelina Astorga (Copiapó)
4. Rodrigo Gómez (Buenos Aires)
5. Miguel Salamanca Fernández (Equipo de Titularidad, Madrid)
6. Cristina Zapponi (Aldo Bonzi-Buenos Aires)
7. Juan Camilo Giraldo Molina (Bello)
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DELEGADA PARA LA PASTORAL DE LA SALUD
MISIÓN:
Anima y coordina la pastoral de los centros asistenciales de la Congregación y de las hermanas y comunidades donde se desarrolla la misma.
En el servicio de la Pastoral de la Salud se trabaja protegiendo la vida en cada una de sus etapas, en todas sus dimensiones y situaciones teniendo en cuenta el cuidado personal, social, espiritual y sacramental.
Dignificar a la persona, desde la caridad, la misericordia y la compasión, desarrollando un modelo de atención basado en la humanización.
Acompañar en las distintas fases de la enfermedad, poniendo énfasis en la relación interpersonal a través de la escucha activa
Dionisia Mariuchi Mereles (Cervera)
EQUIPO GENERAL DE FORMACIÓN INICIAL Y PASTORAL VOCACIONAL
MISIÓN:
Trabajamos pensando en cada una de las jóvenes que el Señor ha traído a nuestra familia en este tiempo, con sus búsquedas y sus realidades a través de un itinerario formativo procesual que acompaña sus inquietudes antes del ingreso, hasta el juniorado. Así también acompañando los sueños de los jóvenes a través de jornadas de sensibilización vocacional.
INTEGRANTES:
1. Aída López Hernández - Coordinadora (Bello)
2. Fernanda Fusco (Valle de Santiago)
3. Romina Laudren (Morelia)
4. Griselda Morales Rosas (Palomeras)
5. Mónica Muchini (Córdoba)
EQUIPO GENERAL DE FORMACIÓN CONTINUADA
MISIÓN:
Tiene como misión animar la formación permanente de las hermanas y comunidades de la Congregación, proponiendo la planificación y recursos anuales, con una mirada integral de todas sus dimensiones: humana, espiritual , para la misión y para la vida.
Nos inspiramos en las grandes líneas, acontecimientos eclesiales y las opciones de las líneas capitulares, que guían nuestro trabajo. Lo desarrollamos en comunidad con un sentido sinodal y congregacional.
INTEGRANTES:
1. Isabel Albillos Albillos - Coordinadora (Madrid)
2. Ma. Fernanda Fusco (Valle de Santiago)
3. Laura Garione (Madrid)


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